Estuve un día en Chile, si, solo un día, pero estuvo genial. Y como? bueno, les cuento…
A través de Aurelio y Paulina conoci a Marite (”Maria Teresa”), una chilena demasiado simpatica, buena gente y adorable, es una risa andante, que cada vez que nos juntamos aprovechamos de practicar alguna que otra chuchada chilena y de paso enseñarselas a Aurelio (Aunque Paulina se enoje). Bueno, y a que se dedica Marite?… Ella es la cocinera de Osvaldo Puccio, el embajador de Chile, ese chiquitito, rubiecito y con voz rara, ex Ministro Secretario General de Gobierno (llamado tiernamente “Pablo Marmol”), y debido al cumpleaños de la susodicha, recibí una invitación a almorzar a casa del embajador este ultimo domingo.
¿Y como hay que comportarse en casa de un embajador?, ¿que se come en casa de un embajador?, ¿que se habla con el embajador?… bueno, todas estas dudas fueron resueltas en el minuto cero a mi llegada a su casa, cuando escuche a lo lejos un “No Hueí po Hueon”. Si, era la mejor de las noticias, un asado chileno típico en el jardín, se olía la carne, las longanizas y el pollo, se mezclaban los colores patrios con las ensaladas y se palpaba la risa desmedida de un grupo de chilenos… No alcancé a presentarme cuando ya tenia una copa de pisco sour en la mano ofrecida por el dueño de casa.
Y así siguió la tarde, con un discurso merecido a la cumpleañera, con historias socialistas con Allende de protagonista (contadas por el propio Puccio), con versos guitarreados robados de Gatti, Inti Illimani y Sol y Lluvia, con harto vino y hasta cueca, cerrando la tarde con la típica piscola y compartiendo lo que se echa de menos y tambien lo que no. Sencillamente, un dia perfecto en Chile.

 

PD: Marité, gracias por la invitación, y aunque me salgas hasta en la sopa te quiero mucho.

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